agradecimiento

Pican pican los ojitos

Es broma y es serio.

Lo cuento en tono jocoso y restándole importancia, pero por momentos, adquiere un valor- para mí-, multiplicado por mil.

¿De qué hablo? del miedo a los brotes.

Llevaba un tiempito, de nuevo, con un agotamiento extremo. Cansancio constante, debilidad y flojera. ¡Lo que viene siendo la fatiga de la EM, vaya!

En mi línea de no querer/saber, ceder ante los toques de atención de mi cuerpo, seguía exigiéndome para hacer cosas. Clases, pilates, paseo por las Canteras, terapias…. Es que me frustra, me enfada, me deprime, me descoloca, tener que quedarme en casa acostada, sin saber qué hacer, cuando sé que hay rutinas que le hacen bien a mi cuerpo, a mi mente y a mis emociones.

Pues con ese agotamiento que llevaba a rastras, tras la noticia de Mª José Carrasco y el llanto desconsolado que me produjo, tanto ese día como los posteriores, empecé a sentir cierta incomodidad en los ojos.

Pensé,

-Seguro que es por haber estado llorando tanto. Me habré tocado con las manos un poco sucias. Se me habrán irritado de los pañuelos….

Luego, al día siguiente, comenzaron a picarme, el derecho sobre todo. Y el lacrimal estaba al rojo vivo.

-Uy, creo que esto es más bien una conjuntivitis.

Podía ser sí. Había sido recientemente el súper encuentro con Ana – mi amiga virtual conocida por el blog y que ahora es mi QUERIDA AMIGA ANA- y ella la había tenido. Aunque tuvimos, sobre todo ella, todos los cuidados y precauciones, no me extrañó mucho que pudiera ser eso.

Ya el domingo, dado que la molestia se había convertido en dolor y mucho picor, decidí ir a la farmacia de guardia. Allí no me dieron nada porque para eso debía de verme un médico, más aún me dijeron, con mis antecedentes de neuritis óptica. Tras la excursión al centro de salud, me recetaron efectivamente, un colirio antibiótico porque tenía un conjuntivitis vírica.

Vale, hasta ahí todo en orden.

Empecé con el tratamiento la misma mañana del domingo. Estuve todo el día con las gotas. Por la noche puse el despertador porque me tocaban de madrugada también. Sin embargo, varias veces me desperté muy dolorida de cuerpo y el ojo cada vez más rojo, cerrado e inflamado.

Tras esa noche fantástica, a primera hora llamé para cancelar la clase de pilates y cuál fue mi sorpresa cuando quise fijar la vista y por el ojo derecho la visión estaba alterada.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!

Me miré rápido en el espejo y estaba bastante hinchado y me costaba mucho abrirlo.

Veo raro, veo raro, veo raro……..

¿Cómo podía ser? Ya llevaba 24 horas con antibiótico, en lugar de mejorar estaba peor.

Mi coco se aceleró y me agobié toda. Otra vez brote, noooooooo.

Rápido avisé a mi familia para ir a urgencias nuevamente. Entre lo que me dolía el cuerpo, que había dormido fatal, no veía bien, me sentía asustada y nerviosa, no me sentía capaz de ir sola al centro de salud.

Una vez allí, después de verme primero el médico y luego el oftalmólogo y, tras todos los incidentes que se dieron, -ascensores, pasillos, sala de espera, salir a otro edificio, señoras maleducadas….- , me volvieron a confirmar que era una conjuntivitis.

¡Uuuuuuuhhhhhh! Respiré profundo. Aunque seguía muy aturdida, fue una tranquilidad.

Hubo un cambio de medicación y para casa. Me sugirió que fuera a ver a mi neurólogo, para comentarle ese agotamiento extremo y demás síntomas. Sin embargo, yo salí de allí mucho más calmada ya.

¡¡¡¡¡¡¡No es un brote, no lo es. No es un brote!!!!!!

Los ojitos me siguen picando, el derecho está rojo e inflamado, pero tras llevar a raja tabla las gotas cada 4 horas, está recuperando su normalidad.

Pican pican los ojitos (la canción decía los mosquitos, pero es una adaptación mía)

Pican pican los mosquitos
Pican con gran disimulo
Unos pican en la cara
Y otros pican en el…..”.

Ufffffff, cómo es mi cabeza, cómo son los miedos. Es que me vuelve a pillar el tsunami y me arrastra, por segundos, a los infiernos.

¡¡¡No es un brote, no lo es. Sigo en N.E.D.A. 3!!! YUJUUUUUUU

 

collage by Dan Cretu
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Lo saben mis zapatos

– Vamos a grabar este vídeo para que quede constancia, ¿sigues con la idea de que quieres suicidarte?

– Sí.

– ¿Quieres que se lleve a cabo ya?

– Sí.

– Sabes que te tengo que ayudar yo….. No hay nadie que te pueda ayudar. Me lo has pedido muchas veces, muchas veces. Más de las necesarias, pero claro, yo confiaba que se iba a aprobar lo de la eutanasia. Pero visto, lo visto….. Hoy es 2 de abril de 2019, ¿insistes en que quieres suicidarte?

– Sí.

– Vamos a ver, ¿quieres que lo prepare y lo hagamos mañana?

– Sí.

– Bueno, pues, no hay nada más que hablar…..

– Cuánto antes mejor.

……..

Hoy 5 de abril, Mª José Carrasco, por fin, tras años, -demasiados por cierto-, de sufrimiento, de deterioro físico y emocional, está descansando. Hoy ya no sufre. Hoy ya no.

Él, su compañero de vida Ángel Hernández, – su nombre le hace honor-, después del dolor y el desgarro que debe haberle supuesto este paso, ayudarla a morir, por amor, por respeto, por dignidad, pasa a ser detenido por presunto delito de homicidio.

¿De verdad? Este país/este mundo, está profundamente enfermo y, para esta enfermedad, no hay eutanasia ni suicidio que valga.

Si no hacemos un ejercicio de reflexión, de empatía, de establecer una nueva escala de valores; de dignidad, de integridad, de compasión, de amor por el ser humano y por todo ser vivo, amor por el planeta,….. Si no lo hacemos, no llegaremos muy lejos. No.

Hay que caminar con los zapatos de las demás personas para entender y sobre todo, respetar, sus decisiones. Hay que ponerse en su piel. En su dolor. En su alegría.

¿Tenemos idea de lo que es estar 30 años enferma con un deterioro progresivo?

¿Tenemos idea de lo que es perder la autonomía, la identidad, la esperanza?

¿Tenemos idea de lo que es ver degenerar nuestras capacidades hasta unos límites insospechados?

Y el dolor físico, ¿sabemos lo que es que todo el cuerpo duela, que no puedas casi tragar ni respirar?

…….

Por favor, hagamos el ejercicio de respetar las decisiones de las personas y en lugar de ponerles más trabas e impedimentos, facilitar, con cariño, con ayuda, con ternura, con dignidad, su despedida en este plano.

Hoy siento un hueco en el pecho. Por él, por ella, por ser conocedora, de primera mano, de la enfermedad que padecía….Por sentir que este mundo, en demasiados momentos, no es bonito. Es doloroso. Injusto. Desgarrador.

Hoy por fin, aunque con mucho más dolor del necesario, es el descanso de una familia.

¡Generoso y valiente Ángel!

Yo, te quiero matar
Y no lo sabe nadie
No lo sabe nadie
Te quiero matar de amor
Y no lo sabe nadie, nadie
Nadie puede imaginárselo”

Lo saben mis zapatos
No quiero correr
Lo saben mis zapatos
No quiero pedir
Lo saben los ingratos

Quiero que aparezcas
Quiero verte cerca
Quiero merendarte al sol

Quiero pelear
Lo saben los cobardes
Quiero celebrar
Lo saben los que arden

No quiero olvidarme
No quiero escaparme
No quiero pensar que fue un delirio

Yo, te quiero matar
Y no lo sabe nadie
No lo sabe nadie
Te quiero matar de amor
Y no lo sabe nadie, nadie
Nadie puede imaginárselo

No quiero volar
Lo saben mis amigos
No quiero bailar
Lo saben los testigos

Quiero que me abras
Quiero tus palabras
Y quiero que lo quieras hoy

Quiero hacerte sentir
Lo saben estas manos
Quiero repartir
Lo saben los humanos

No quiero perderte
No quiero soñarte
No quiero escribirte más historias

Yo, te quiero matar
Y no lo sabe nadie
No lo sabe nadie
Te quiero matar de amor
Y no lo sabe nadie, nadie
Nadie puede imaginárselo

Y yo, te quiero matar
Y no lo sabe nadie
No lo sabe nadie
Te quiero matar de amor
Y no lo sabe nadie, nadie
Nadie puede imaginárselo. Pablo López
imagen de Lylethuy

Lucha de gigantes

A veces siento que llevo peleando conmigo misma y con mis circunstancias, más de media vida.

Antes, hace algunos años, sin conocer aún el nombre propio de mi fantasma.

Ahora, con la certeza ya de cómo se pronuncia, padeciendo su sombra.

Sí, a veces siento que llevo peleando demasiado tiempo. Tantas sonrisas caídas al suelo…

Y un día me descubro encarándome a su nombre, a su apellido, a su sombra y a la mía. Un día me descubro siendo más libre nuevamente. Despojándome de pesos incorporados, porque no sólo he cogido kilos, también he cogido miedos.

Pero por fortuna hay más días de estos en el calendario. Los voy subrayando. Los voy celebrando. ¡Los voy mereciendo, coño!

Hace unas semanas, el día que tenía cita para recoger la medicación en el hospital, el sol lucía radiante. Era marzo pero el cielo gritaba verano.

Al regreso a casa, ya con la mochila cargada de química, se me antojó caminar. Quería bailar, correr, perderme por la calles. Y no había peros ni en mi mente ni en mi boca. Quería y lo iba a hacer.

En estos casi 3 últimos años, mis recorridos a pie, siempre han sido por caminos transitables, llanos, cómodos. He ido aumentando la distancia y tiempo, pero en lugares que me dieran seguridad.

Sin embargo ese día, no sé si por el cielo azul gritando, por mis ansias de seguir avanzando, por mi incansable constancia, o por qué, pero algo me impulsó por dentro. Estaba lista para hacerle frente a mi miedo. A uno de ellos al menos, el de caminar con libertad.

Caminé por las aceras, atravesando rotondas, con la carretera bien cerquita, subí tramos, bajé escaleras, transité por zonas escondidas y sucias – a manos nuestras- de la ciudad, latas, colillas, envoltorios. También hubo un tramo del camino con vistas más bonitas; a mi izquierda se veía el mar a lo lejos. En ese momento, en ese lugar, en ese instante, sentí plenitud. Sentí que podía. Sentí que había una fuerza mucho más poderosa que me impulsaba.

Justo en ese momento, entre alegría y sorpresa, rompí a llorar. No recordaba esa sensación de libertad. Hacía mucho, demasiado, que la había escondido en el cajón de los no puedo.

Ni clavo ni martillo que me robe esa sensación jamás.

Lucha de gigantes
Convierte
El aire en gas natural
Un duelo salvaje
Advierte

Lo cerca que ando de entrar
En un mundo descomunal
Siento mi fragilidad

Vaya pesadilla
Corriendo
Con una bestia detrás
Dime que es mentira todo
Un sueño tonto y no más
Me da miedo la enormidad
Donde nadie oye mi voz

Deja de engañar
No quieras ocultar
Que has pasado sin tropezar
Monstruo de papel
No sé contra quién voy
¡O es que acaso hay alguien más aquí?

Creo en los fantasmas terribles
De algún extraño lugar
Y en mis tonterías
Para hacer tu risa estallar

En un mundo descomunal
Siento tu fragilidad

Deja de engañar
No quieras ocultar
Que has pasado sin tropezar
Monstruo de papel
No sé contra quién voy
¿O es que acaso hay alguien más aquí?

Deja que pasemos sin miedo. Antonio Vega

Libertad

Es la mente un arma profunda y peligrosa. Al menos la mía lo es.

Y cuando digo arma y digo peligrosa, lo digo haciendo uso de su poderoso significado.

Sí. Al menos la mía lo es.

Es arma y es peligrosa.

Y aunque trato de dominar a este caballo desbocado y hacerle ver que las riendas las llevo yo, que soy mucho más que mente y mucho más que pensamientos, en ocasiones, me arrastra y me hunde hacia un pozo.

Me lleva a transitar la noche oscura del alma.

Los pensamientos rebotan de un lado a otro, haciéndose poderosos y alimentando a un ser hambriento de tristeza, de desánimo, de color gris. Un ser que devora con ansia, el dolor que por allí asomaba la cabeza.

Y sé que ellos no soy yo. Pero los siento tan míos….

Me atrapan y ahogan, como el pájaro que sólo ve el mundo a través de los barrotes de su jaula. Quizás no sabe que está encerrado, pero siente que no puede volar. Siente que no es libre.

Es que tengo un coco peligroso que trabaja a deshoras. Que no se cansa. Boicotea y envía señales erróneas.

No me siento libre. No cuando es él – mi coco-, el que mueve los hilos.

A veces se adueña del personaje y me tiene encerrada durante días. Me tengo encerrada, hablemos con propiedad.

Demasiadas horas de manejo indebido.

Pero también hay otros días, -aleluya por ellos-, que me permito salir de las mazmorras. A ratos, a momentos….

Y entonces soy María libre.

María que rompe sus esquemas. Que sale de sus ataduras. Que se permite ser y estar.

Y soy María libre.

Y es que yo también soy María libre.

Sí,  hay otros días, -aleluya por ellos-, que me permito salir de las mazmorras. A ratos, a momentos….

Y entonces soy María libre.

María que rompe sus esquemas. Que sale de sus ataduras. Que se permite ser y estar.

Y soy María libre.

Y es que yo también soy María libre.

Libertad
Libertad, yo, dime libertad
Libertad! 
Hay que joder con los cánones
los hábitos y las costumbres,
hay que ser único en la muchedumbre,
hay que ser hombre o mujer según el caso,
hay que evolucionar crecer en cada paso.
Hay quien ejerce su derecho a las ataduras,
más para mi es obligación vivir sin mesura,
hay que perder las composturas,
y notar que la vida se nos sale por las costuras.

Sigue sin planes!
He dicho sigue sin planes,
que solo te guíe el impulso de tus imanes,
que nada te frene,
no siempre se cumplen los refranes créeme,
dirige tu peli, reservate el mejor papel,
súbete al tren de la libertad,
sé la nieve que va al río y luego al mar,
sé objetivo porque todo es relativo,
exceptuando que estas vivo.

Coge este tren que se te ofrece,
vete libre, vive, crece, sé tu jefe. 
La vida sigue a pesar de las encuestas funestas,
camino con mis deudas a cuestas,
¿dónde estás?, amor, ¡contesta!,
protesta mi corazón pues no está en él la respuesta.
Apesta, el mundo da nauseas honestas, porque,
el capitalista no ha aprendido a restar,
¿y me molesta?, pues como no me va a molestar,
casi cambié mis ideales por los del bienestar.

Y aunque otros estén mal a mi me da igual!
Ya de pequeño tuve una visión, dulce inocencia,
vivir con poco, y aún sigo en manos de la providencia,
un lobo loco, trataba de entender el mundo,
contradicciones son, síntomas de inteligencia.
Mirando al cielo, nacen miles de preguntas,
y yo en el suelo siento que las hago todas juntas.
No hay nada cierto, y así es normal que te confundas,
me dijo un ciego, y tenía razones profundas.
Si quieres cambiar algo, cambia tú,
me dijo, paz en el mundo, no sin paz de espíritu.
Ocúpate de tu persona, se tu propio maestro,
cree en ti hermano, duda del resto!

Coge este tren que se te ofrece,
vete libre, vive, crece, sé tu jefe. 
Enséñame a desaprender,
a como se deshacen las cosas. 

Libertad, yo, dime libertad
Libertad!- Kase O
arte de Mayra Arvizo

Despierta

Será que en algún momento firmé un contrato como el de la bella durmiente. ¡Será!

He estado en otra dimensión, sin saber qué, cómo y cuándo.

Y recién comienzo a salir del letargo. Asombrada con este despiste….

¿Qué ha pasado?, ¿en qué momento me habré entregado a la inconsciencia?

Ya voy abriendo los ojos, vuelvo a coger el mando y me voy desperezando de este sueño sin sueños.

No quiero identificarme con sensaciones de inadecuación, ni con reproches vertidos al aire y bebidos por mí.

No quiero, pero lo hago.

Estuve sin estar, perdida en tus cicatrices. Dominada por la dureza de la perfección.

Despierta, María.

¡Despierta!

Suena la campana, la melodía que indica que el periodo de hibernación se acabó.

Y abro la ventana a mis nuevas libertades. No me van las mordazas pintadas de colores. Y menos cuando las he dibujado yo.

Tanto tiempo creyendo que no puedo, me ha regalado el dulce veneno de no poder. Pero ya estoy acabando con esta botella de licor.

Brindo con ella, por su despedida. ¡Chin chin!

Por su adiós y por mi regreso.

Y me digo, esta vez, en voz alta;

– Despierta, Maríaaaa. ¡Despierta!

No eres todos los baches de este último período. No. Ni eres tus equivocaciones. Eres mucho más que eso. Eres el aprendizaje que te llevas. Eres la experiencia que acumulas. Eres el impulso de cada día.

Y, sobre todo, eres la mujer que despierta.

Despierta!
Todo ha cambiado
Nada es como habíamos imaginado
Esperas a que alguien mueva
Pase lo que pase, no quedes fuera

Hoy te sientes distinto
Porque eres distinto
Lo que fue siempre lo mismo y cambió
Permanecía oculto en ti
Y ahora está tan claro
Es un día soleado y
No hay confusión
Despierta!
Despierta de una vez!

Respira
Y bébete el aire
Ya no hay nadie que te lo pueda quitar
Olvida
No importa qué digan
Si no es alimento
Que se lo lleve el viento

Hoy te sientes distinto
Porque eres distinto
Lo que fue siempre lo mismo y cambió
Permanecía oculto en ti
Y ahora está tan claro
Es un día soleado y
No hay confusión
Despierta!
Despierta de una vez!
Bunbury. 

 

Arte de Didier Lourenço.
The dream.

Nos unen más que brotes

Mi querida amiga Ana.

Porque eres querida y eres amiga.

Mañana – 26 de enero- es tu día y, de alguna forma, quería hacerte llegar lo que me haces sentir. No imaginas lo mucho que tengo que agradecerte;

Saberme entendida, apoyada y cuidada por ti en la distancia. En esta, nuestra cercana y especial distancia.

Sentirme abrazada y consolada, sin tan siquiera habernos visto aún. Porque ambas sabemos que es aún….más pronto que tarde se dará el encuentro.

No nos une la EM. Nos une quiénes somos, que es mucho más profundo, amplio y exclusivo que el apellido que compartimos.

Nos conocimos en el momento más difícil al que, con diferencia, me había enfrentado. De esto hace ya casi 2 años.

Y tú me arropabas y abrazabas sin importar la hora que fuera. En esta, nuestra cercana y especial distancia.

Mejor que nadie me entendías. Entendías esa soledad que produce la EM.

Aunque todos nos quieran, nos cuiden, nos acompañen. Porque ellos están ahí, nunca nos dejaron solas. Pero se crea una especie de muro de cristal y aunque no se ve, encierra, ¿verdad?.

Ya vamos aprendiendo a mirarnos en este espejo, que aún con grietas, nos muestra un bonito reflejo.

No importa que a veces se empañe. Tranquila, te digo y me digo a mí misma. Es sólo a veces.

Este año, recién estrenado, espero que nos permita seguir avanzando, creciendo y cuidándonos mutuamente.

Y que esta, nuestra cercana y especial distancia, por fin borre los kilómetros físicos.

Creo no equivocarme si digo que hemos ido superando, situaciones concretas, juntas de la mano. Tú allá y yo acá. Pero de la mano. Transitando senderos pedregosos, cada una con sus zapatos. Pero de la mano.

Mi querida amiga Ana.

Porque eres querida y eres amiga.

Te deseo un feliz cumpleaños.

¡Te quiero mogollón, mi niña!

 

ilustración por Malva

Hoy es hoy

Hoy es hoy.

Hoy es 18 de diciembre, hasta hace unos años posiblemente, un día más en el calendario.

Sin embargo, desde el día en que conocí el diagnóstico, las cosas cambiaron; los días cambiaron, mi alma cambió. Y cambiaron los minutos, cambiaron las caras, cambiaron los hábitos. … Cambió todo, y con ello, yo cambié.

Hace ya 2 años y medio de esto.

Y hoy no quiero conmemorar este día, por ser el día Nacional de la Esclerosis, como lo hice el año pasado o el anterior. No quiero. Ya no.

Hoy es hoy. Un día nuevo. Un día diferente. Un día mágico.

¡Hoy es un día para celebrar!

Celebrar que las dos últimas revisiones, han sido muy positivas. Que continúo estando en situación N.E.D.A (no evidence of disease activity).

Hoy es un día para valorar todos y cada uno de los esfuerzos que hago para seguir evolucionando.

Hoy es un día para sentirme plena, reconfortada.

Hoy es un día para comprobar que todo empeño tiene una recompensa.

La EM me ha enseñado a ser y a estar de un modo que antes desconocía. Con más presencia. Con más consciencia. Con mayor plenitud.

Pero debo tener claro que la EM no es mi destino. Ha sido y aún sigue siendo, un camino a transitar para encontrarme conmigo misma. Con mi propia imagen en el espejo. Ella y yo a solas. Para crecer, para mirarme, para decir adiós a lo que ya no sirve.

Pero no es mi destino.

Por eso, hoy es hoy.

Esta mañana el cielo lucía azul y lo hacía de un modo lindo, radiante, vital. Lo sentí, me llegó así.

Y hoy no quería seguir abrazando a la enfermedad. Hoy me sobraba el título de “esclerosis múltiple”. Me resultaba agotador llevar colgado el cartel. Ya no cargo una mochila con el peso de la EM.

No más lamentos, no más.

No más miedos, no más.

No más prisiones, no más.

Hoy es hoy.

Un día para celebrar, para agradecer, para sentir. Un día nuevo. Un día diferente. Un día mágico. 

Hoy no veo brotes, hoy veo flores.

 

imagen de Kareem

 

Agua

Por momentos es cierto. Por momentos me ahogo en un vaso de agua, sí.

En otros momentos, sin embargo, soy capaz de nadar sobre el mar embravecido. Soy capaz de ganarle la batalla a la tormenta.

Y a ratos, me quedo haciendo el cristo boca arriba para coger impulso. Me empuja la fuerza del mar, me mueve, me vapulea, me arrastra. Pero yo, yo me quedo exhausta recuperando energía.

Otras veces espero a que seas tú el que me salve, a que me lances un flotador. O que nades en dirección a mí y me saques de la pelea con las olas.

Depende de mí y depende del agua. No siempre soy igual.

Cada día y cada situación la sorteo como puedo, como sé, como me sale.

Y es que no soy perfecta. No lo soy, no. No soy perfecta. Aunque tengo que decírmelo más y dejar de intentar que veas lo contrario.

Estoy llena de marcas, cicatrices, taras y fantasmas. Llena, te lo aseguro.

En la misma medida que tengo sonrisas para regalar, que me repongo rápido de los baches o que no me rindo con facilidad.

Pero por momentos es cierto. Por momentos me ahogo en un vaso de agua, sí.

¿Cómo me sentiré en esos días para ver un océano en un ¼ de litro de agua?

Mensajes del agua
Y qué le voy a hacer, si yo,
amo lo diminuto.
Y qué le voy a hacer, si yo,
no quiero que el océano sea tan profundo.

Y qué le voy a hacer, si yo,
en lo pequeño encontré la fuerza de mi mundo,
oye.
Qué le voy a hacer, si yo, pienso que  yo 
y nosotros sumamos uno, qué le voy a hacer.

Y es que gota sobre gota, somos olas que hacen mares,
gotas diferentes, pero gotas todas iguales.
Y una ola viene y dice,
Somos una marea de gente,
todos diferentes,
remando al mismo compás.
Y es que somos una marea de gente,
todos diferentes,
remando al mismo compás.

De tus gotas me inundé,
transparencias en mi ser,
soñé torrenciales de amor y fe.
Como lluvia de primavera,
borrando grietas,
y guardando mareas.

Y es que gota sobre gota, somos olas que hacen mares,
gotas diferentes, pero gotas todas iguales. (Macaco). 

Corazón de soldado

Y es que la marea agitada se hace presente, también, en mi corazón.

Llevaba desde junio, reduciendo de forma lenta y paulatina, el antidepresivo que me prescribió el neurólogo en el 2016. – Tu mejoría física se está viendo afectada por tu estado emocional. Hay una desregulación química a nivel cerebral que hay que ajustar- fueron sus palabras.

Un poco a regañadientes, pero al final acepté tomarlos. Primero estuve casi un año con el que él me recetó y pasado ese tiempo, conjuntamente con el trabajo de la psicóloga, en octubre de 2017, pasé a un segundo fármaco.

Desde entonces, he estado con el mismo. Más de un año.

No soy partidaria de estar “de por vida” con una medicación, y menos una psicotrópica. Así es que en junio, tras conversar con el neurólogo, acordamos ir reduciendo las dosis MUY LENTAMENTE.

Así fue.

De 1 pastilla diaria, pasé a ¾ durante más de un mes.

Luego a ½ durante casi dos meses. En esta etapa ocurrieron muchas situaciones difíciles que requerían estar fuerte y serena. Así que quise hacerlo a un ritmo lento.

Después me mantuve con ¼ casi otros dos meses. Más de lo mismo, eventos que realmente me superan. No tanto lo que sucede, sino cómo me afecta lo que sucede.

Ya lo último, fueron 10 días alternando día sí, día no.

Por fin, el 16 de noviembre, acabo con el tratamiento. 5 meses duró el proceso.  Lo fui conjugando a su misma vez, con suplementos naturales, homeopáticos…

Hasta ahí todo normal.

Sin embargo, pronto comienzo a sentirme rara, mal, latidos y bombeos secos en el corazón, dolor en el pecho, aturdimiento, mareos. A veces no me sentía los brazos, otras me quedaba como fuera de juego, ida. No sabía a qué podían deberse, una vez más, síntomas desconocidos y desagradables. Los primeros días, creí que sería algo pasajero, con lo cual, aunque alerta, no estaba asustada. Coincidió – menos mal-, con que tenía compañía en casa y eso siempre serena esta mente parlanchina.

Pero desde el lunes, aquéllo fue a más. En intensidad y en frecuencia. Y ya, mi cabeza, loquita ella, comenzó a enviarme mensajes de alarma.

¿Fallo cardíaco, ictus, la EM, un brote?

Tras hablar con mi médico, me explicó que podía ser una reacción de la suspensión total del antidepresivo. Lo que viene siendo “mono o síndrome de abstinencia”. Debía estar en reposo, intentando estar relajada, y aumentar los suplementos naturales, para paliar las sensaciones. En una semanita éstas debían desaparecer.

Se le unió, además, que sin saber por qué, a cada momento, me salían lágrimas, y cuando empezaban, no podía parar.

¿Qué coño me está pasando?, pensaba entre extrañada y asustada.

Hoy hace una semana que había finalizado el tratamiento. No he mejorado. De hecho esta mañana al levantarme, no veía con claridad por el ojo izquierdo. El mundo estaba lleno de destellos, neblina y luces blancas.

Rompí a llorar.

Mis peores temores, ¿se hacían realidad?

¡NO PODÍA SER!

Un brote, no, no, no, no, no y NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.

Como tenía cita con el médico, nada más sentirme así, me vestí y fui para allá.

Por primera vez en su consulta, lloré sin parar. No podía contener las lágrimas, no sabía el motivo, pero no podía casi ni hablar. Las palabras se trastabillaban con los quejidos del llanto.

La vista fue recuperándose a medida que pasaba el tiempo. Eso me calmó. Me calmó y me di cuenta cuán frágil somos/soy.

Me hizo varias pruebas para escuchar con detenimiento el corazón, su ritmo, su frecuencia, su intensidad. Niveles de oxígeno, tensión arterial…. Todo estaba en aparente orden.

Y cuando le cuento más detenidamente cómo se siento, es cuando él me habla del “corazón de soldado” (en mi caso ¡de guerrera!).  El término médico más conocido es neurosis  cardíaca. Me cuenta cómo es posible que la ansiedad se instale en el órgano y lo haga sentir así, sin que haya un fallo orgánico. Me informa que las personas con enfermedades neurológicas, tienen más probabilidad de que esto le suceda…..¡cómo no!

Sus palabras me iban tranquilizando, a la misma vez que yo volvía a corroborar, cuán frágil soy -o estoy-.

Recomendaciones: por el momento, volver a la dosis del antidepresivo que me mantenía estable, sin estos picos. Unos 10 días, o más, con aquel cuartito que aún siendo casi efecto placebo, por ahora no debo prescindir de él. Aumentar e incluir nuevos suplementos naturales. Aparcar el estrés.LA SALUD ES LO PRIMERO. Respiraciones. Seguir con pilates. Y más cosas que charlamos, que daré vueltas a ver qué decisión tomo.

Un ejemplo más de cómo cuerpo físico, mental y emocional, son uno.

La neurosis cardíaca (NC), astenia neurocirculatoria, “síndrome del corazón irritable” ó “corazón de soldado”, es una forma ó variedad de enfermedad cardiovascular funcional, que se caracteriza por presentar una serie de signos y síntomas clínicos (síndrome), que la asemejan a una verdadera cardiopatía orgánica; sin que exista en realidad, un auténtico sustrato patológico, que así la justifique. PINCHAR EL LINK

Corazón de soldado.

Trampas mentales

Y en mitad de la marejada, trampas. Trampas mentales.

Me empujan más al fondo del océano. ¿O son ellas mismas el propio peso que me tira hacia abajo?

Muchas veces atrapada. Sí, atrapada en mi lío, en mi rollo, en mi mundo.

Con tu ayuda, días de desmadejar el ovillo….

Salen las trampas. Siempre salen, aunque no las vea. Viejas conocidas. Otras veces, desconocidas.

¡Es tan complicado!

Duele. Duele mucho desenredar los nudos del alma. Es verse cara a cara con el espejo.

El oráculo del sur, lo llamaban en la historia interminable.

Le ves la cara a tu sombra.

Me asusta lo que pueda encontrar. En realidad no es sólo susto. Me da miedo….

Pero más miedo me da vivir a medias, o a cuartas, me digo para convencerme.

Trampas mentales.

Con tu ayuda, días de desmadejar el ovillo….

Tú trepas hacia mí. Sí, te encaramas a ese precipicio. Al mío. Porque no soy fácilmente accesible.

Y se me abre el pecho de par en par.

Para recibirte. Para recibirme.

Porque no soy fácilmente accesible.

Y me veo.

Tan pequeña y asustada. Al fondo de la habitación, en una esquina acurrucada.

Me da tanta ternura y tristeza la imagen….

Ésa también soy yo. Desatendida y dando gritos de tanto en tanto.

Con tu ayuda, días de desmadejar el ovillo….

Nadando a contracorriente, pero manteniéndome a flote. Con la cabeza fuera del agua, a duras penas.

Y otra vez me veo. Ahora es diferente.

Me veo volar.

Me veo florecer.

No, no soy ni más ni menos bonita por gritar, por llorar, por reír, por desnudarme. Sólo estoy más cerca de ser yo.

Trampas mentales.

Pero con tu ayuda, días de desmadejar el ovillo….

Gracias. Profundas e infinitas gracias.

 

imagen de Giulia J Rosa