SOS, todo me da vueltas

Anoche viví uno de los episodios más desagradables, si no el peor en sensaciones, que he experimentado. Por segundos y sin previo aviso, ni que hubiese ocurrido nada llamativo, todo comenzó a darme vueltas, no podía moverme del sofá ni siquiera abrir los ojos. Al principio creí que podría deberse a que quizás me había intentado incorporar rápido, y que pronto, pasaría aquella sensación tan desagradable.

Pero empecé a darme cuenta de que no era así, cuando los minutos se sumaban y seguía sin poder moverme y además la sensación de vueltas y mareo, cada vez iba a más.

Llevaba como 5 o 10 minutos así y noté que estaba casi obligada a respirar con suavidad porque cualquier pequeño cambio de postura me aceleraba a un tsunami dónde todo era confuso. Toda trincada y tensa. El cuello empezó a ponerse como una piedra, completamente rígida y estática, para no moverme ni un ápice.

A poco que trataba de moverme o abrir los ojos, todo era una remolino que me manejaba como una hoja de árbol en otoño. En 3 ocasiones creí que me estaba desmayando porque la fatiga se metía en mi cabeza y hacía que dejara de sentirme presente.

¡Puf, todo se apagaba por micro segundos!

Antes de decidirme a pedir ayuda, estuve como 20 minutos así. Estaba entre estado de shock y queriendo entender qué era aquéllo. Intentaba ubicar qué me ocurría….No sabía qué hacer ni qué me estaba pasando; ¿¿¿¿sería un brote, iba a perder el conocimiento, debía llamar a una ambulancia????

No sabía ni cómo iba a ser capaz de levantarme para ir a la puerta, fuera quien fuera, que viniera en mi ayuda, ya que sólo al pensarlo me daba sensación profunda de desmayo. Algo totalmente desconcertante.

Me asusté muchísimo y más al verme sola y al no saber dónde ubicar las sensaciones. Entré en pánico y sin poder moverme siquiera. Un ataque de pánico tratando de mantener la compostura.

En ese rato el coco no paró de enviar mensajes. Era todo muy intenso. Mi diálogo interno, el miedo, lo que estaba sintiendo físicamente…..Realmente puedo decir que horrible. ¡Una experiencia horrible!

Además, me empezó a dar mucho mucho frío. Un frío interno muy fuerte y creía que me iba a orinar encima, porque no podía controlar las ganas ni el tembleque que me estaba dando. No sabría separar lo que era físico del ataque de nervios.

Cuando llegaron para ayudarme, quería moverme para ir a abrir, pero no podía. Mi cuerpo no me dejaba ponerme en pie. Me tiré al suelo y a gatas fui hasta la puerta. Tampoco podía abrir los ojos porque volvía el remolino.

Una vez en el sofá de nuevo, con ayuda y medio a rastras, pedí por favor algo para orinar. No aguantaba, pero era incapaz de caminar hasta el baño. Ni aunque me llevaran cogida.

¿Qué coño me estaba pasando?

El tiempo iba transcurriendo y la compañía serenaba mi pánico. Si perdía el conocimiento, no estaba sola.

Muy lentamente, en primer lugar, pude ir empezando a mover un poco el cuello. Luego a abrir los ojos, medio regañada y con el rabillo del ojo, ya los vi. Los dos conmigo. -GRACIAS-

Habría pasado una hora quizás y un intento fallido para incorporarme y quedarme sentada. Tras otro rato y un poco de masaje en el cuello, la segunda vez, ya tuvo más efecto.

Ya casi eran las 2 de la madrugada. Lentamente caminamos a mi habitación. Ya podía mantener los ojos abiertos, ya podía mover el cuello……

Me acosté y hasta hoy por la mañana no volví a abrir los ojos.

Hoy aquéllo queda en la lejanía. Ya pasó, ya fue….. Pero me siento como resacada, ida, con un dolor de cabeza intermitente. El cuello parece una piedra y estoy agotada. Un cansancio profundo me ha acompañado en el día de hoy.

Sin embargo, lo que peor llevo es el miedo. El condicionamiento de si me vuelve a suceder, en la calle, otra vez sola, aquí o allá…. Me paraliza, me frena, me atormenta.

Menos mal que este miércoles tengo neurólogo y le podré contar el episodio vivido y el lastre emocional que me ha dejado.

imagen de Alexandra Levasseur
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