No es gripe señorita, es esclerosis múltiple

De una vez a la siguiente, a veces, es como si fuera todo nuevo. Me quedo desubicada, tratando de buscar una explicación a qué me está ocurriendo.

De pronto, aparecen ciertos síntomas que me atropellan y me dejan fuera de juego. Entonces, tiendo a creer que me estoy poniendo mala, igual me ha pillado algún virus, gripe, estómago, me digo.

En ese momento, el cuerpo está abatido, tanto que no puedo hacer nada. Me canso de hacer cuestiones mínimas. Me duele todo, me incomoda, me siento extenuada. Estoy extraña en mí misma.

Entonces mi cabeza rápido busca una respuesta.

¿Qué me pasa?

Es tal el cambio de un día a otro, es tal el grado de malestar, es tal la incapacidad que genera, que no alcanzo a creer que sea parte de la EM.

¡Qué va, esto seguro es que me estoy poniendo mala….!

Y cada día creo que me voy a mejorar. Al despertarme parece que estoy más entera, más lúcida, más fuertecita.

¿La sorpresa? Al querer hacer cualquier pequeño esfuerzo, sea cocinar, dar un paseo, poner una lavadora, tener que moverme es como tratar de arrastrar un tanque. Todo pesa toneladas, me mareo, me siento floja.

Recuerda María, esto es fatiga. Esto es parte de la EM. Esto es así….La frustración se apodera de mí, ¡¡aggggrrr!!

Esto me desconcierta y me enfada la verdad.

Un día parece que estoy “bien”-ese bien de la EM, que nunca es un bien completo- y de pronto, NO PUEDO CON MI ALMA….

– No es gripe señorita, es esclerosis múltiple.

Cuando caigo en esto, trato de esforzarme y hacer cosas. Es que es muy desagradable estar 3-4 días en horizontal. Sin embargo, con este esfuerzo lo que consigo es empeorar la situación.

Pues nada, a descansar más. Sin presión, sin expectativas, sin vergüenza ¡Cuánto estoy aprendiendo sobre la paciencia y la comprensión hacia mí misma!

Me voy a relajar y a disfrutar del placer del descanso.

¡Vamos a ello!

 

imagen de Helena Pérez García
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