Agua

Por momentos es cierto. Por momentos me ahogo en un vaso de agua, sí.

En otros momentos, sin embargo, soy capaz de nadar sobre el mar embravecido. Soy capaz de ganarle la batalla a la tormenta.

Y a ratos, me quedo haciendo el cristo boca arriba para coger impulso. Me empuja la fuerza del mar, me mueve, me vapulea, me arrastra. Pero yo, yo me quedo exhausta recuperando energía.

Otras veces espero a que seas tú el que me salve, a que me lances un flotador. O que nades en dirección a mí y me saques de la pelea con las olas.

Depende de mí y depende del agua. No siempre soy igual.

Cada día y cada situación la sorteo como puedo, como sé, como me sale.

Y es que no soy perfecta. No lo soy, no. No soy perfecta. Aunque tengo que decírmelo más y dejar de intentar que veas lo contrario.

Estoy llena de marcas, cicatrices, taras y fantasmas. Llena, te lo aseguro.

En la misma medida que tengo sonrisas para regalar, que me repongo rápido de los baches o que no me rindo con facilidad.

Pero por momentos es cierto. Por momentos me ahogo en un vaso de agua, sí.

¿Cómo me sentiré en esos días para ver un océano en un ¼ de litro de agua?

Mensajes del agua
Y qué le voy a hacer, si yo,
amo lo diminuto.
Y qué le voy a hacer, si yo,
no quiero que el océano sea tan profundo.

Y qué le voy a hacer, si yo,
en lo pequeño encontré la fuerza de mi mundo,
oye.
Qué le voy a hacer, si yo, pienso que  yo 
y nosotros sumamos uno, qué le voy a hacer.

Y es que gota sobre gota, somos olas que hacen mares,
gotas diferentes, pero gotas todas iguales.
Y una ola viene y dice,
Somos una marea de gente,
todos diferentes,
remando al mismo compás.
Y es que somos una marea de gente,
todos diferentes,
remando al mismo compás.

De tus gotas me inundé,
transparencias en mi ser,
soñé torrenciales de amor y fe.
Como lluvia de primavera,
borrando grietas,
y guardando mareas.

Y es que gota sobre gota, somos olas que hacen mares,
gotas diferentes, pero gotas todas iguales. (Macaco). 
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