Eso dicen

Dicen que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.

Esta casa es más pequeña. Y yo, yo tengo demasiadas cosas.

No por tener más, me siento mejor. No, no me siento mejor. Es más. Me siento mal justamente por este motivo. Y ahora lo veo, ahora lo siento.

¡¿Qué hago con tantas cosas guardadas?!

Tengo cajas y cajas con recuerdos de cuando era pequeña, de cuando era mediana, de cuando estaba en el instituto y luego en la universidad. Muñecos que representan afectos, torres de libretas que simbolizan lo responsable y organizada que era, que soy. Cartas, bolígrafos, libros, adornos, cintas de música, de VHS, …. Todo y más. Recuerdos de mi vida, de mis 38 años de vida. Guardaditos en cajas, bolsos, maletas, maletines. Bien guardados y organizados todos ellos.

Por no hablar de la ropa, zapatos y complementos. Cantidad y variedad de prendas desde la talla más pequeña, que usaba hasta hace no tanto, a la más grande, en la que ahora estoy. Ropa guardada, para cuando pueda volver a usar esos tacones, esos vaqueros o ese abrigo.

¡NO MARÍA, NO!

Dicen que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.

Y yo no soy feliz del todo. No lo soy…. Y yo no necesito la mayoría de las cosas que tengo, que guardo por afecto, por vínculos, por recuerdos…..

Esta mudanza me está enfrentando, una vez más, a mis fantasmas. A algunos de ellos, otros son viejos conocidos.

¿A qué me aferro queriendo guardar todo?

¿Por qué me cuesta decirle adiós a mis memorias?

Un peluche no me va a hacer más feliz. No traiciono a quién me lo regaló, si decido despedirme de él.

Pero algo se me parte dentro. Como un trozo de corazón que se va marchando.

Esta casa es más pequeña. Y yo, yo tengo demasiadas cosas.

Gota a gota voy dejando que caigan, voy soltando, me desprendo….

Un día toca limpiar papeles, otro zapatos. Al tercero regalo mi colección de perfumes pequeños. Aquélla que tanto significado tuvo para mí en la adolescencia.

Apuntes de la universidad, en sus archivadores, perfectamente ordenados y separados por cuatrimestres, asignaturas y años. Mi ropa de cuando era bebé….

En esta casa no cabe nada de eso, no cabe no. Ni conservarlo me hace más feliz.

Me agobia tener tanto y tanto. Y aunque me cuesta, porque me cuesta, me despido. Lo dejo marchar, para otros, para otras…. Que vuele, que caminen, que me aligeren el paso.

Pero algo se me parte dentro. Como un trozo de corazón que se va marchando.

Dicen que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.

Eso dicen.

imagen de Heo  Jiseon
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