Litros y litros

Creí haber entendido el mensaje la vez anterior, hace apenas 10 días.

Pero la casa insiste.

Y vuelve a llorar, a patalear, a gritarme.

Sigo con la debilidad en la pierna. Levemente, pero lo suficiente para necesitar muletas al ir sola por la calle.

Sigo con el ojo dando latidos. Él se queja, como me quejo yo.

Ya está bien, ¿no?

¿Qué no estoy entendiendo o atendiendo?

Llevaba unos días sintiéndome un poco triste, desanimada y con esta debilidad que me tiene atrapada. Después de una mañana algo mejor de ánimo, el viernes 1 de junio, tras una siesta de 40 minutillos, al ir hacia la puerta de salida, miré a la cocina, porque el piso me parecía muy resplandeciente.

¡Cómo brilla el suelo!, pensé.

¡Segundos que parecieron siglos! El tiempo que tardó la información en llegar a mi mente e hizo las relaciones necesarias para darme cuenta que NUEVAMENTE ERA UNA INUNDACIÓN.

Esta vez el agua llegaba más lejos todavía.

Habitaciones, pasillo, cocina y venía camino de salirse por la puerta. De hecho se estaba escapando ya, y mojaba el felpudo de la entrada.

Litros y litros de agua corrían por la casa a su antojo. Colándose por los muebles, mojando alfombras, empapando cortinas, electrodomésticos, ropa.

¡¿De verdad?!….

Atónita.

Menos mal que estabas por aquí. Cogiste las riendas de la situación y me dirigías en un momento de pérdida de control -nuevamente-.

Llegaron los refuerzos.

Gracias, siempre gracias.

No estoy sola. No estoy sola. No estoy sola….Me repetía mentalmente.

Mi pierna no quería seguir el ritmo, pero lo siguió. Con los pies enfundados en mis botas de agua, aquéllas que tanto me protegieron en el JRJ, mi cole, mi trabajo. Una vez más, cumplieron su función.

No sabía si llorar, si reír, si hacer un café o un potaje de lentejas. Estaba bloqueada pero activa. Activa pero bloqueada.

¿Qué quieres decirme, querida casa llorona? ¿Qué te pasa?

¿Sigues llorando tú o son mis lágrimas silenciadas?

Está claro que es un lamento, un quejido, otra llamada de atención. No sé si tuyos o míos.

Litros y litros… ¿Tanto he retenido?

No me hundo querida, no me hundo.

Vamos a coger aliento, impulso y seguir trazando un nuevo camino. Un nuevo lugar o una forma diferente.

Pero en el tránsito, sí lo admito, estoy nerviosa, perdida, agotada, irascible. Si, es verdad. Estoy desbordada. Como el agua en mi casa.

Litros y litros de agua que corren aprisa, como escapando de una prisión, libres….

Litros y litros a borbotones… ¿Tanto he retenido?

Inundación versión 2.0

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