Te veo

Desde pequeña solía dibujar ojos sueltos. Tengo libretas y folios viejos, con mi ojo hecho, a veces con bolígrafo, a lápiz, uno pintado en una pequeña piedra – que aún guardo- , en otras superficies con pinturas más resistentes…. Ojos con pupila, pestañas y lágrimas. Se repiten.

María y los ojos. Una relación íntima.

Después de la primera neuritis que fue en el año 2008 y del brote del año pasado (que me afectó a la vista), la mirada y los ojos, adquieren para mí un interés más especial aún.

Un sentido que a veces falla. Y duele, asusta.

Cuando comencé a recuperarme, no sólo de la vista, sino del choque que supuso saber que el tratamiento no estaba haciendo efecto; que habían aparecido nuevas lesiones y que debía pasar a un tratamiento más potente de segunda generación, se me ocurrió materializar de alguna forma mi relación de amor y desamor con los ojos.

Por ese entonces lo conocí a él. Pensé que qué mejor forma de dejar plasmada mi historia con los ojos, que a través de un cuadro. Mi cabeza que siempre está haciendo conexiones: él es artista, podrá hacerme algo interesante, seguro.

Así surge la idea. Se la planteo poco después. Sin embargo, él le da la vuelta a la situación.

– Creo que lo que me sugieres es un proyecto muy interesante, pero me parece mucho más enriquecedor para ti, que seas parte activa en la creación de la pieza. Yo te lo puedo hacer sin problema y lo pondrás en tu salón, pero no es tuya, no es hecha por ti. Cuando te encuentres mejor, puedas hacer esfuerzo físico y demás, vemos qué podemos hacer ¿te parece?

Eso quedó en el aire y por un motivo u otro no arrancaba. Mi rehabilitación, dolores, incomodidad, adherencia al tratamiento, etc, etc.

Cuando el proyecto arranca, yo estoy a la expectativa pero dejándome guiar, sin poner peros ni comas. Con mis dificultades – viejas conocidas- para dejarme llevar.

Dibujar con ojos cerrados, un experimento con la mano izquierda, tratando de no buscar la perfección. Es más, sin preocuparme de si se mancha aquí o allá, de si se pisa o se arruga. Lo importante es estar haciéndolo, no el resultado final. Esas van siendo sus indicaciones.

Metida de lleno en el ahora, que ya es pasado, logro olvidarme por ratos, del tiempo y de mis males.

Así se va desarrollando la creación de mis ojos. Con su guía, supervisión, ayuda y, con sus ojos maestros.

El resultado ya está colgado en mi pared. Me recuerda a cada momento que VEO. Que te veo, que les veo, que me veo.

Que no estoy sola. Que tengo mucho que agradecer, a muchos, por mucho, a todos, por todo.

Gracias.

En la película Avatar utilizan la frase “TE VEO” . Significa: te respeto, te saludo, te honro, te reconozco, te recibo, me conecto contigo. VEO tu alma. Tu verdadera esencia. Veo quién realmente eres.

Al igual que sucede con la palabra en Sánscrito, “Namaste”, el saludo habitual en la India, que significa reconocer la divinidad presente dentro de la otra persona y dentro de ti.

Te Veo!

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