Trust

El día en que yo te encuentre como a una flor entre las calles
 Y sienta que tu sonrisa me convierte en algo más grande,

El día en que yo me acerque y tú quieras acercarte,
 El día en que nos toquemos como toca el viento al sauce.
 
 El día en que escuchemos por vez primera nuestras voces,
 Se encenderán todas las luces, sonarán todas las canciones,
 El día en que sepamos que seremos inseparables.
 Tú lo adivinarás riendo, yo lo sabré al instante.
 
 Y nos sumergiremos los dos sin coger aire,
 Haremos las corrientes, haremos de la vida un baile.
 Seremos la cruz de Roma, seremos la lluvia en Londres.
 Dibujaremos los mapas y nos inventaremos los nombres.
 Y al despertar tal vez la niebla
 Vuelva a dejar la puerta abierta.
 
 El día en que yo te encuentre, que se me borre la memoria,
 Para dejar todo su espacio, que lo ocupe nuestra historia.
 El día en que nos posemos como en las ramas los gorriones.
 El día en que por fin descansen nuestros corazones.
 
 No nos preguntaremos, no habrá contestaciones,
 Callarán todos los miedos al ver cómo rugen las flores.
 Caerá la nieve en Manhattan, Lisboa por nuestras venas.
 El día en que yo me acerque y tú quieras estar cerca.
 
 Y al despertar tal vez la niebla,
 Vuelva a encontrar la puerta abierta. Rugen las flores. McEnroe.

Tengo confianza.

Fe.

Creo.

Puertas abiertas que traen aire fresco. Y la niebla se disipa.

No necesito controlar lo que viene, porque sea lo que sea, es lo correcto.

Sea lo que sea, está bien.

Mis ojos descansan. ¡Por fin!

Un descanso a las interminables noches de insomnio. Dormida, pero atrapada en el oscuro insomnio.

Estoy flotando en una barca imaginaria y el mar está de mi lado. No hay olas. Sólo la suave onda que genera el movimiento de los remos. Suave onda. Suave onda. Suave onda.

Y ya no tengo que controlar. Confío.

El día en que nos posemos como en las ramas los gorriones. El día en que por fin descansen nuestros corazones”

Releo la frase. Escucho la canción y me detengo en ella.

El día en que nos posemos como en las ramas los gorriones. El día en que por fin descansen nuestros corazones”.

Y respiro.

Tengo confianza.

Fe.

Creo.

Así es.

Lo enlazo con otra frase que me resulta sumamente sencilla pero con un mensaje muy potente:

“Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama sino en sus propias alas”.

Y me siento como el gorrión de la canción. Siento que mi corazón descansa. Siento que tengo fe en mis propias alas.

Y respiro.

Tengo confianza.

Fe.

Creo.


Elena.masci_illustrations
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