Noche de Reyes

Siempre fue así. Ante cualquier evento especial, la emoción me superaba.

Recuerdo los días previos a alguna excursión en el colegio, a una celebración de cumpleaños, algún viaje, la noche de Reyes…Me costaba dormir, sentía cosquillas en la barriga y en mi cabeza repasaba minuciosamente cada detalle para cerciorarme de que todo estaba listo.

Sí, siempre fue así.

Poco a poco, desparecieron las excursiones y en su lugar se fueron colocando otras situaciones que me siguen agitando como una batidora emocional.

Soy adulta con ilusiones infantiles ¡Me encanta!

Me han definido como una mujer intensa. Lo creo yo también.

Cuando me doy cuenta de que nuevamente puedo fantasear, que la emoción hace que me cueste dormir, que mi barriga esté en un puñito, es cuando recuerdo que soy pura pasión.

Y todo vuelve a cobrar sentido.

Perfectamente imperfecta.

Llevo varias noches soñando despierta. Emocionada. Como la niña que se va a la cama esperando que esa noche aparezcan los Reyes Magos y dejen los paquetes en el salón.

Mi paquete, mi regalo, mis mariposas.

Por unos días la EM ha pasado a un segundo plano ¡BIEN, COÑO, BIEN!

Mis ganas, mi ilusión, mi nervio sano instalado en la barriga, me ha transportado a vivencias y sensaciones casi olvidadas.

¡Entusiasmada, agitada, excitada, alterada!

Estas noches previas al festival, se me han removido emociones. La cama se me hacía pequeña y las sábanas se enredaban en mis piernas de dar vueltas.

Necesario contacto con la vida.

Hoy volveré a ver y sentir estrellitas. Mañana será mi nueva excursión.

Por unos días la EM ha pasado a un segundo plano ¡BIEN, COÑO, BIEN!

Por unos días la EM ha pasado a un segundo plano ¡BIEN, COÑO, BIEN!

Por unos días la EM ha pasado a un segundo plano ¡BIEN, COÑO, BIEN!

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