Tarros de ideas

¡Gran comedura de tarro!

Mi cabeza, esa que no para. Como una olla exprés repleta de pensamientos. No cesan. Se chocan unos con otros: agitados, desordenados, trastabillan entre sí.

He intentado retomar la meditación, que durante mucho tiempo practiqué a diario, también serenar el ritmo mental mediante la respiración, con música, sola, de manera guiada, en clases… pero, ahora mismo, no logro tener las riendas de la situación. La loca de la casa está potente.

La semana pasada, en una actividad guiada, me decían que imaginara los pensamientos dentro de un tarro de cristal. Yo necesité varios frascos. Podía ver aquellos pensamientos, estaban expuestos, pero no me arrastraban. Esa era la consigna. Vi lo tarros, allí estaban todos los pensamientos metidos, flotando, volando, saltando dentro de los botes, pero en ese mismo intento de organizar y parar un poco la mente, rápido me enfrasqué con diferentes ideas para escribir esta entrada.

Nuevamente mi cabeza iba desbocada.

Frascos, ideas, pensamientos, imágenes…

Me cuesta concentrarme, me cuesta mantener la atención, me cuesta entender una lectura densa a la primera. Son aspectos totalmente nuevos que unidos a que mi cabeza tiene fuegos artificiales de pensamientos, me siento incómoda y molesta.

A veces, las ideas que me vienen son buenas, divertidas, interesantes. Entonces, me veo divagando sobre ese aspecto y sin darme cuenta, he desarrollado toda una nueva teoría en mi mente. Otras veces estoy manteniendo una conversación pendiente con alguien, en la que expongo todos mis argumentos, aquellos que he callado o no he podido decir. Y ese alguien me responde y entonces elucubro un nuevo discurso. También me hablo a mí misma, me doy ánimos y me consuelo. Me he escuchado riendo por aquéllo que pensé. O con el ceño fruncido por la otra historia que estaba rumiando mientras hacía rehabilitación o en el taxi. Por momentos, gesticulo, acompañando con movimientos mis pajaritos mentales.

Así los 1440 minutos que tiene un día. Incluyo los que paso durmiendo, porque mi cabeza sigue su espectáculo teatral por las noches.

¿Cuántos tarros necesitaré para meter mis pensamientos?

A la par que mis pensamientos, están los estados de ánimo, que le siguen. Por ratos es sosiego, en otros momentos me siento abatida, la ira y el enfado también se hacen presentes. La alegría y ganas de bailar me sorprenden de vez en cuando. Ohhhh y la tristeza, ella me rapta con frecuencia…..

Quisiera tener las tapas de los tarros e ir cerrando algunos. Conseguir ordenar un poco el disparate mental y emocional que me acompaña.

Necesito equilibrio.

Dice Ivan Ferreiro en uno de sus temas que el equilibrio es imposible. Pero él habla de un amor.

Y yo hoy hablo de mi, sin amores de pareja.

Yo quiero cantar y decir en voz alta que el equilibrio sí es posible y que yo lo voy a conseguir.

Anuncios