Rojitas las orejas

Ya hace más de 2 meses que estoy con la dosis completa del tecfidera.

En este periodo, ha pasado de todo. Muchas anécdotas y situaciones que se repiten en mi cuerpo y que yo achaco al tratamiento. Aunque muchos médicos me traten de “loca”, yo conozco mi cuerpo y los cambios que se han producido antes y después. No sólo con este último fármaco, sino desde que empecé la terapia inmunomoduladora….. En fin…. Pero hoy no es día de hablar de la frustración que me produce que los médicos me quieran sumisa y pasiva. Eso lo rescataré en otro momento, cuando la impotencia me pueda y necesite hablar de ello, o bien, si ocurre algo más que me haga explotar.

De momento estoy aceptando todas y cada una de las indicaciones, con mis reticencias, mis dudas, mis miedos y sin mucho convencimiento, pero casi que agarrándome a un clavo ardiendo.

Y como el clavo, caliente y al rojo vivo, así se me quedan las orejas como efecto secundario te este nuevo fármaco.

¿Qué te parece?

Hay una posible reacción adversa de rubefacción en la cara y para evitarla, mandan una pastilla que amortigua el efecto.

Llevaba yo unos días, tras una gripe bastante heavy, con uno calores, sofocos, sudores, flatos. Pensaba que el estado gripal me hacía tener esas reacciones de temperatura. Como estaba medio ida y todo el día durmiendo, tampoco le prestaba mucha atención. Hasta que ya, la semana pasada, tras un sofoco de estos, empecé a sentir que las orejas me quemaban, me ardían casi y me fui a mirar al espejo (ya he aprendido que mi percepción de la temperatura a veces es engañosa), y al verme, tenía las orejas súper coloradas, completamente rojas.

Tras ocurrirme varios días seguidos, ya caí en que ese era el efecto de la rubefacción en mi cuerpo.

Sí es que hasta Fito me dedica una canción. La pena es que no sea por un beso, ni por ser cerveza……

¡Ay, qué diferente sería!

Bueno, al menos, me he reído un rato. Es muy extraño sentir que las orejas están a punto de dar el estirón, de salirse y echarse a volar. Se calientan tanto que es como si la piel creciera. Raro, raro, raro….

Una rareza más en mi. Rojitas mis orejas.

 

Rojitas las orejas.
Qué tiene tu veneno,
 que me quita la vida sólo con un beso
 y me lleva a la luna
 y me ofrece la droga que todo lo cura.
 Dependencia bendita,
 invisible cadena que me ata a la vida
 y en momentos oscuros
 palmadita en la espalda y ya estoy más seguro.
 Se me ponen si me besas,
 rojitas las orejas.
 Pon carita de pena,
 que ya sabes que haré todo lo que tú quieras,
 ojos de luna llena,
 tu mirada es de fuego y mi cuerpo de cera.
 Tu eres mi verso, pluma, papel y sentimiento,
 la noche yo y tú la luna,
 tú la cerveza y yo la espuma.
 Se me ponen si me besas,
 rojitas las orejas. Fito y Los Fitipaldis. 

imagen de Shiori Matsumoto
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