(Autoinmune) 2

(Autoinmune) 2

Me siento en mitad de dos ejércitos contrarios que luchan, y yo sólo, queriendo volar.

Hoy he tenido interconsulta con el dermatólogo. Cuando insistí en que la medicación estaba repercutiendo en la aparición del absceso, me derivaron desde neurología – por lo que se vé-, para valorar la suspensión del inmunomodulador.

Como siempre, llevaba los informes preparados, mis anotaciones en una libreta, fotos -escatológicas, pero necesarias- de las diferentes fases, tamaños, formas y colores del caballero, para que el médico se hiciera una idea de la “gravedad” del asunto.

Me levanté más temprano de lo habitual. Uno de los efectos que ha producido la EM en mí, es la dificultad que me supone madrugar y que mi mente y mi cuerpo estén en condiciones. Por lo que tengo que decidir, el día que tengo que hacerlo, sé que luego estaré como en el viaje psicodélico de una buena ingesta de valium. No tengo ni idea de cómo sería esa sensación realmente, pero yo la imagino parecida. O bien, dejar que mi cuerpo duerma más y poder hacer algo productivo ese día. De momento opto por lo segundo, menos cuando tengo citas médicas ineludibles.

Hoy fue uno de ellos.

La dermatóloga estaba saturada de trabajo, tenía muchos pacientes suyos, más los derivados de otras especialidades. No me atendió con mucha amabilidad. La primera parte de la consulta estuvo hasta borde. Poco a poco, empezó a aflojar el tono y el talante. Pero vaya, que ya me llevé en el cuerpo el sablazo matutino.

Tras explorarme y tras aceptar ver las fotos (casi sin quitar la vista de su teclado), me informa del diagnóstico. No me pilla de nuevas, porque he visto casos en mi madre, mi tía y mi abuela (aunque no el mismo con tanta insistencia), luego me suelta que tengo que tomar antibióticos durante 2 meses. Ahí mi cara debió ser un poema, porque me dijo que yo hiciera lo que quisiera, pero que ese era el tratamiento que había que mandar. Que lo que tenía no se curaba con cirugía, eso era como poner una tirita y volvería a aparecer.

Yo titubeo porque me desagrada la idea de 19+1. ¡Mucho más durante 2 meses!

-¿Qué es mi cuerpo, una depuradora de residuos farmacéuticos? Grrrrrrrrrr……

Este es mi pensamiento, mientras me está hablando.

Entre haberme levantado más temprano, el retraso a la hora de entrar, las malas formas iniciales y el tratamiento a seguir, yo estaba en cortocircuito mental.

Sí que me quedó claro lo siguiente:

– Hidrosadenitis grado I.

Me dice que es una enfermedad también autoinmune (me pilló completamente por sorpresa) y que por tanto, se debe tratar con estos antibióticos que también son antiinflamatorios, con medicamentos biológicos o con otro tipo de inmunomoduladores.

¡TOMA YA!

¡Es que me gusta hacer las cosas a lo grande!

No tengo una enfermedad autoinmune. No Señor, ¡María tiene dos enfermedades autoinmunes que cohabitan en este cuerpo!

Ahora la hemos liado pero bien. Tendrán que ponerse de acuerdo porque lo que no podemos en saltarnos los turnos, ni mezclar horarios ni nada de eso. ¡Por orden, por orden!

No vayamos a apretar demasiado las tuercas que se nos rompe la máquina.

Y sí, la máquina soy yo. Que quiero vivir al margen de tantas pastillas, tantos diagnósticos, tantas citas médicas y sobre todo, tantas dolores físicos y malestares.

En fin…..

Creo que una vez más, tendré que seguir las indicaciones, al menos por el momento. El absceso me está limitando verdaderamente cualquier actividad.

Así que, 19+1 que ya son 20.

Me siento en mitad de dos ejércitos contrarios que luchan, y yo sólo, queriendo volar.

Anuncios