Sugar baby

En el año 2014 fue cuando sentí con mayor intensidad los mareos. Yo los describía como una sensación de fatiga instantánea, con sudor frío, aturdimiento mental e impresión de desmayo, palpitaciones y disminución de agudeza visual.

Habiendo sido ya tratados como ataques de pánico y al ver que no remitían, seguí insistiendo al médico pues aquello no era normal.

Cuando me ocurría, normalmente tenía que sentarme porque varias veces creí que perdía el conocimiento. A veces, muchas desafortunadamente, me sucedía fuera de casa y la sensación de desamparo y angustia era terrible.

Además de esto, mientras dormía, me empapaba en sudor y cuando me despertaba en mitad de la noche para ir al baño, tenía que agarrame de las paredes porque perdía el equilibrio.

Durante un tiempo, me sucedía también, que estando dormida me pegaba atracones de chocolate. Lo hacía medio sonámbula, porque por las mañanas no recordaba haber comido. Tenía la certeza de haberlo hecho por las huellas del crimen, envoltorios en el suelo, por la cama o el pijama manchado. Era gracioso, a la par que desconcertante.

Sabía que a veces hablaba en sueños, pero que era capaz de ir hasta la cocina, coger algo y llevármelo a la cama y comerlo, me resultaba asombroso.

La mezcla de todo esto junto con mi insistencia, hizo que me derivaran al endocrino para hacerme un estudio del azúcar.

Durante un tiempo estuve con un control diario de los niveles de glucosa en sangre. Posterior a esto, me hicieron la famosa curva del azúcar ( mayoritariamente famosa para la embarazadas).

Aún así, los resultados no revelaban con claridad qué me pasaba, pero mis mareos no cesaban y el endocrino quería seguir indagando para saber qué ocurría.

En una de las consultas me explicó que mis niveles de azúcar no bajaban demasiado, pero que sí era cierto, que a veces daba unos picos con una salto muy exagerado. Él quería indagar el motivo.

Así es que me sugirió hacerme un estudio más detallado. Consistiría en estar ingresada en el hospital durante 4 días, en los cuales se me controlaría los niveles de glucosa regularmente. En ese periodo no podría comer absolutamente nada. Únicamente podría beber agua.

Lo que trataba de determinar era los momentos y motivos en los que esos picos de azúcar bajaban tan drásticamente.

Me resultó una prueba muy dura pero la necesidad de descubrir qué me ocurría era tal, que tras pensarlo brevemente, acepté.

Quizás daban con el origen de mis mareos constantes y mis extrañas sensaciones.

Quizás todo era por el azúcar y simplemente con conseguir regularla, me desaparecería todo aquello.

Bueno, vale, estaría 4 días mal. En un hospital y sin poder comer nada, pero seguro que se resolvería el misterio de mis males. Aquellos que me limitaban tanto y a los que nadie sabía poner nombre.

En diciembre de 2104 firmé la solicitud del estudio y en enero del 2015 me ingresaron.

Recuerdo muy poco de aquellos 4 días.

En una cama, con un pijama abrigado y una gran manta. Durmiendo casi todo el día. La falta de alimento me hacía estar súper débil.

Me llevé libros y películas, pero no podía mantener los ojos abiertos mucho rato.

Fue una especie de cura de sueño.

Recuerdo a las enfermeras a cada rato tomándome la temperatura, sacándome sangre, pinchando por aquí, pinchando por allá.

Yo dormía y dormía. Era difícil mantenerme despierta y no entrar en histeria por el hambre y las ganas de fumar.

Agua, agua y más agua. 4 días a base de agua y muchas horas de sueño.

El 29 de enero de 2015 salí del Negrín y aunque no existía patología, consideraron que los picos eran muy llamativos – hipoglucemia reactiva-. Sugirieron un plan de alimentación, en los que no ingiriese carbohidratos refinados, ni rebozados ni demás, para evitar bajadas súbitas de azúcar.

Desde hacía años ya tenía en cuenta estas pautas. Lo que hice fue tomarlo más en consideración, si cabe.

Salí de allí creyendo que mis mareos se debían a esta posible hipoglucemia reactiva. Eso me calmaba y servía para ponerle un nuevo nombre a mi sintomatología. Así desaparecía del primer plano la ansiedad. Más que nada porque ya había estado haciendo terapia sin llegar a resolverlo; los mareos continuaban y eso me generaba gran frustración.

Este nuevo nombre arrojaba una luz y esperanza de mejora.

……

Pero claro, mis mareos continuaron.

Y hoy en día continúan.

– ¡Sugar baby, ese no era el origen!

El nombre real se vino a descubrir 1 año y 4 meses más tarde de este episodio.

Imagen de Heo Jiseon
Anuncios