19 pastillas + 1

Me siento esclava de las pastillas.

Tomo 1 medicamento específico para la EM (tecfidera), que son 2 al día.

Luego otros 2 diferentes, para paliar los efectos del primero.

También una para el ánimo bajo -hundido-, tras el diagnóstico.

Otras 2 de vitaminas (biotina y vitamina d).

Todas las mencionadas, pautadas por el neurólogo.

Las restantes, son naturales para tratar de contrarrestar la cantidad de efectos que hacen las anteriores en mi organismo (hígado, riñón, estómago, piel)….

¡Total, que me siento una anciana en un cuerpo equivocado!

No sólo por la cantidad de pastillas que tomo, sino por los dolores, molestias y limitaciones que tengo.

Sin embargo, creo que sobrellevo esta situación con un talante y ánimo estupendo. Soy capaz de bromear con mis pastilleros, haciendo recuento cada mañana, cada medio día, cada tarde y cada noche del piruleo concreto que me toca.

Pero a veces, me cuestiono hasta cuándo. No pretendo estar toda mi vida tomando algo para “curar” (que además no cura) y otras tantas para aliviar lo que aquella otra dañó.

Llevo casi desde el inicio del tratamiento, con un absceso que se ha convertido en remitente recurrente, como su amiga la EM.

He tenido que quitármelo y el cirujano me ha visto otra vez más. Su respuesta fue que cuando se inflamara, quitarlo nuevamente. Me ha salido unas….. no sé, 15 veces más o menos. No tengo ganas que me hagan patchwork en el cuerpo.

El maldito no se resiste a desaparecer y continúa cada 10 días, aproximadamente, instalándose en mi cuerpo. No es pequeño, no. No es superficial, no. No es ajeno a mí, no. Viene, hace su aparición de forma sigilosa, pero en cuestión de horas, tengo una papa caliente que me limita lo poco que me queda de movimiento y que las piernas no han limitado ya.

A veces me enfado. A veces me río. Absceso versión 5.0. edición limitada, lo llamo otras veces.

No siempre me sale la rabia. Estoy aprendiendo a aceptar. A no luchar contra lo que viene.

Pero por ratos me desespero.

Creo que tiene relación directa con la medicación. Sin embargo cuando planteo la posibilidad, en el servicio de neurología me comentan que no creen que exista vínculo.

Yo conozco mi cuerpo. Y estoy convencida que sí que tiene que ver.

Para la versión beta del absceso, la semana pasada me mandaron antibiótico. Tampoco puedo estar con una infección cada 10 días porque eso llama a voces a otro brote, claro.

Pero, no estoy convencida de tomar otra pastilla más.

¿19 pastillas + 1?

Es complicado no saber qué hacer, ni cuándo los médicos están en lo cierto y cuándo no lo están.

Me siento esclava de las pastillas. Y yo, yo quiero ser libre.

 

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