Energía limitada

Se me olvida. Realmente se me olvida.

Estos días, con la posibilidad que me han ofrecido las piernas, de poder moverme con mayor soltura y agilidad, se me ha olvidado parar y descansar.

Cuando veo que puedo, me entra tanta ilusión que no gestiono bien las capacidades actuales.

Yo me imagino que tengo como una batería de móvil. Cómo la use, es cosa mía, pero una vez agotada, sólo el descanso hasta el día siguiente, me permitirá volver a moverme y pensar con claridad.

Lo que al no ver la pila descargándose, a veces es tarde. Entonces me quedo exhausta sin que exista posibilidad de recomponerla más para ese mismo día, aunque descanse.

Desde el sábado, me he exprimido un poquito. Eso se traduce en hacer actividades normales: pasear, comer por ahí, jugar con la sobri y poco más. Pero claro, para mí, es algo extraordinario poder hacerlas e incluso a veces en el mismo día.

Pues bien, tras esta intensidad moderada de actividades, hoy la batería se agotó al completo. Por la mañana pude hacer algo pero luego me quedé sin arena y sin reloj.

El cuerpo me dolía. La cabeza. Las piernas. Me costaba mantenerme en pie. Hasta el roce de una sábana me incomodaba.

Me he dedicado casi toda la tarde a estar acostada. Se me cerraban los ojos. Me reunía con Morfeo. Escuchaba la TV de fondo.

Sabía que estaba tentando a la suerte, pero me parecía tan “normal” y necesario, poder hacer aquellas actividades, que tampoco me lo quería restringir.

Sé que tengo una energía mucho más limitada que antes y que la de la mayoría de las personas. Pero se me olvida. Realmente se me olvida.

Sé que es un aprendizaje más a incorporar.

Es más, tengo siestas pautadas a lo largo del día, por prescripción médica. Pero, cuando me veo con fuerzas, me motivo tanto que me olvido. Realmente me olvido.

Porque mi energía será limitada pero mis ganas son infinitas.

imagen de Heo Ji Seon
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