In-Comprendida

No creo que sea una sensación que venga de la mano con el diagnóstico.

Es algo que me murmura en el oído desde….. desde que recuerdo, la verdad.

Me he sentido en muchos momentos de mi vida, poco comprendida. En unos y otros aspectos, diferentes situaciones, diferentes escenarios. Pero la base, el sentimiento, el mismo.

No por todas las personas, afortunadamente, pero sí por algunas, muchas en realidad. En mi realidad, claro.

También se debe a lo sensible que soy. A cómo percibo y cómo siento.

Siempre fui muy susceptible a las críticas. Me herían muchísimo. Mi exigencia me gritaba que aquello tenía que mejorar. Que lo que hacía sería insuficiente. Pero esas heridas no se reflejaban en un rostro afligido sino en uno guerrero.

En la actualidad, los juicios sobre mí, me generan un sentimiento de incomprensión. – Yo en una caja escondida de las miradas ajenas – .

A veces siento soledad, confusión, ahogo.

Sé que las personas que me quieren, intentan con todo su corazón, ayudarme, estar presentes, darme su apoyo, consejos…, pero tengo las llagas tan a flor de piel, que a veces me siento juzgada, como si lo que estuviera haciendo para mejorar y salir del pozo, no fuera suficiente.

Y las palabras entonces, se convierten en rifles, que me lanzan balas y me dejan fuera de combate. Vuelvo a saber que es parte de mi manera intensa de sentir. Pero así siento y la sensación me invade por dentro.

Nunca he pensado que sea un problema de los demás. Lo achaco a que algo estaré gestionando mal. Pero, ¿cómo se cambia eso?

In- Comprendida.

Durante mucho tiempo creí que tener una depresión era algo similar a estar en un sofá sin poder levantarse y llorando sin parar. Y creo que eso también puede ser tener una depresión. Pero hay otras maneras: sentir que nadie te entiende, que te ahogas en palabras no dichas y que otras que sí se dijeron, te apuntan al pecho. Esto debe ser también parte de la melancolía profunda. Me duele todo. Me supera todo. Me molesta todo.

Hay días que consigo sentirme mejor, más viva, encontrarle sentido a la vida, pero otros, me arrastra el desaliento.

Me siento incomprendida.

Y no tiene que ser una realidad. Pero hay días en que es mi realidad.

A veces esa caja me separa del mundo y otras veces, me escondo yo en ella para que el mundo no me vea.

¿Me volveré a meter huyendo de las palabras rifle?, ¿algún día podré borrarla del todo?.

Hoy somos mi caja, la incomprensión y yo.

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