Revoltura

 

 

Y con el cuerpo resacado aún de la tremenda y reciente catarsis, el estómago se me pone nuevamente del revés.

¿Qué pasa en el mundo?

Las noticias del atentado en Barcelona, así como el posterior en Cambrils, me han dejado completamente tocada. No es que lo que suceda en otras partes del planeta no me afecte, pero cierto es que el estar escuchando y viendo lo sucedido, en todos los medios de comunicación (TV, radio y redes sociales), hace que me sensibilice, si cabe, más aún.

El estómago se me encoge y me duele. La garganta se me cierra y se hace un nudo.

Frente a determinadas situaciones, aunque quiera evitarlo, mi cuerpo refleja mi sentir. A veces soy como una esponja, que absorbo lo que sucede a mi alrededor. Luego se me queda atorado. Y algunas veces, por suerte, lo puedo vomitar.

Siempre he sabido que soy hiper sensible, aunque mi caparazón no me permitiera mostrarlo en ocasiones. También mi sentido del humor – a veces parapeto- hacía que no saliera a la luz esa extrema sensibilidad.

Ahora ni sé ni pretendo ocultarla. Siento y lo muestro sin más.

Pero a veces me gustaría saber poner una barrera entre mis sentimientos, mis emociones y lo que ocurre en el exterior. Porque me impregno de dolores ajenos, de tristezas robadas, de lágrimas intrusas.

Hoy no me he podido levantar, porque todo me da vueltas, tengo ganas de vomitar y estoy del revés.

Sé que no estoy mala ni tengo virus alguno. Sé que es una revoltura emocional. Ya voy aprendiendo a reconocer mis síntomas. Sin embargo, no sé gestionarlos. Me encuentro mal física y emocionalmente. ¿Qué hago con estas sensaciones?. Me dicen que las acepte, que respire y las deje ir, pero en este paso me pierdo.

Mi estómago se cerró ayer. Se me hizo un nudo en la garganta. Sentía tristeza, dolor e impotencia.

¿Qué pasa en el mundo?

No sé respirar estas sensaciones, ni sé vivir de esta manera.

A veces, no quiero pertenecer a la raza humana. Somos unos bárbaros, enfermos, sin rumbo.

Sé que sentir así – como siento- no me hace mejor ni peor persona. Es una característica que me hace más vulnerable a todo. Ni más ni menos.

– Es que eres demasiado sensible, María. Así no se puede…..

¿Acaso se elige sentir?

Hoy todo me da vueltas y me siento del revés. Tengo ganas de vomitar y estoy agotada.

Es la resaca de mi proceso interior, con el peso emocional de lo sucedido hace 2 días.

Nada tiene que ver mi EM en todo esto. Hoy quién manda en mí es la sensibilidad.

– ¡Sujétame el pelo amiga, voy a vomitar!

 

imagen de Alex Egea
Anuncios