Puertas

Daniela por dentro está llena de puertas
 unas cerradas otras abiertas
 Daniela por dentro está llena de puertas
 a veces sales a veces entras
 
 Daniela es del viento y a veces se entrega
 y pierde cosas pero otras quedan
 Daniela es un árbol, un libro, una abeja
 volando entre tantas en una colmena
 
 a veces es difícil ser
 y lo que hay
 no siempre es lo que es
 y lo que es
 no es siempre lo que ves
 
 Daniela por dentro...
 
 Daniela respira y a veces se cuelga
 a veces no sabes si es ella o no es ella
 Daniela no entiende de todo y espera
 que alguien le calme sus noches en vela
 
 y a veces es..
 Daniela por dentro… 

Pedro Guerra.

Hace tantos años que empecé a soñar con mis puertas, que ya ni recuerdo cuándo aparecieron en mi vida.

A veces se esconden y no las veo durante meses, incluso podría decir que más tiempo.

Pero luego, otra vez vuelven. Siempre vuelven.

Regresan para amenizarme las noches.

Se cuelan en mis sueños y de pronto me encuentro con nuevas puertas desconocidas.

Desde que llegó la EM a mí, con su nombre propio, ellas se habían escondido.

Hace poco, apareció nuevamente este escenario.

María y sus puertas. María y sus casas. María y sus cosas.

Nunca sé que significado darle a mis puertas cerradas. Tampoco al pasar por ellas.

Hay momentos en que se abren, hay momentos de pasillos largos.

A veces el sueño me produce desasosiego. Otras es alentador.

A veces me descubro hablando y es mi propia voz la que me despierta.

A veces, muchas veces, me quedo con la duda de saber qué hay al otro lado de la puerta.

En algún momento, he podido dirigir el sueño e ir pasando por diferentes habitaciones. Pero no son muchas las ocasiones que tengo ese grado de consciencia. La mayoría estoy completamente dormida. En un sueño muy profundo. En un mundo muy lejano.

Quisiera poder ir abriendo las puertas, ir entrando en las casas, ir soltando equipajes y maletas que me encuentro cargando.

Es un sueño conocido. Pero no lo concluyo. Transito por él, sin llegar a descifrar qué hay detrás de cada una, ni por qué me es imposible poner un pie en alguna de las casas.

¿Las puertas serán mis muñecas Matrioskas dentro de mí misma?

¿Qué querrán decir las diferentes casas? ¿Por qué me bloqueo para entrar en algunas de ellas?. Si son todas mías, ¿qué me asusta e impide entrar?

¿Y las maletas? Perdidas todas, sueltas, tiradas….. y yo tratando incansable de cogerlas y no perder ninguna. A veces una ola se las lleva, otras veces se me quedan atrás porque pierdo el barco y me voy corriendo, otras me despisto y se esparcen y no soy capaz de recuperarlas.

María y sus puertas. María y sus casas. María y sus cosas.

Es un sueño que lleva conmigo años. Tantos que podría decir que es parte de mí.

Me resultaba extraño que en esta etapa tan importante en mi vida, las puertas hubieran desaparecido.

Ya están conmigo otra vez.

Las puertas, las casas, las cosas.

 

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