Ciao Bambino

Me veo hoy, sentada en uno de los múltiples taxis que cogí a lo largo de la mañana, escuchando en la radio una canción de Alejandro Sanz.

Hoy es tan corto el atardecer
Nuestro beso en tu portal
Ya no es como el de ayer
Hoy, no te diré hasta mañana
No se cuanto estaré
Perdido en tu mirada

No, ya se que no es tan fácil
Como tenía en el pensamiento
De cuando llegara este momento
Si, también yo estoy disimulando
Sonrío y voy tranquilizando
La rabia de saber, que por primera vez
Estaba amando.

Los dos cogidos de la mano, por las calles
Y regalándonos mil besos en cada rincón
Te quiero así, si, tal como eres, para mi….”

Y de pronto, estoy cantando en mi mente y dándole sentido al tema. La relación entre el Copaxone y yo. Relación que hoy ha terminado.

En el fondo me cuesta cambiar los hábitos. Y éste se había convertido en uno de ellos. Lo que viene ahora me asusta. Es nuevo. No lo conozco y me genera inquietud. Amiguitas de colores que espero me hagan bien.

Y esa mente mía, parlanchina a veces, simpática otras, me representa la función.

El copaxone y yo por las calles, cogidos de la mano. En comunión el uno con el otro, y yo, sabiendo que me despido de él….. Entonces, le susurro al oído:

No, ya se que no es tan fácil
Como ten
ía en el pensamiento
De cuando llegara este momento”.

No es mi primera vez ni lo he amado. En esa parte no coincido con la letra. Pero le da un toque romántico y desgarrador.

Al principio de nuestra etapa juntos, tuve que hacer un trabajo personal para integrarlo en mi vida e incluso, para creer en él y en su importancia para mi salud.

Ahora, que ya habíamos establecido un vínculo, resulta que no ha estado haciendo su cometido en mi organismo.

Hace unos minutos, me pinchaba por última vez y recordé una de las estrofas, que alegremente le regalé al momento:

Eh, coge mi mano así sin miedo
Bésame y no mires al suelo
El tiempo que aun nos queda
Vivámoslo como si fuera eterno”

Ciao Bambino!

Hasta aquí, nuestro romance.

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