Renglón

Quiero yo saber, en esta carta, cuándo se escribe el verbo volar.

Y dime, ¿es manuscrita?

Me encanta ver las anotaciones que haces en los márgenes. Esos dibujos y líneas pintados a lápiz.

Libertad, ¿hablas de ella en algún momento?

Creo que hay una parte del texto en que me mencionas. Dicen que separas mi nombre en 3 sílabas, ¿es cierto?

En mitad de las letras, una enredadera dibujada con rabia. Se puede tocar su borde en los folios en blanco de detrás. ¿Por qué el enfado?

Un pincho de la rosa se clava en mi dedo índice, ese que señala al futuro. La gota de sangre cae a cámara lenta. Velocidad reducida. No existe ese tiempo. La sangre flota detenida, evitando caer y esparcirse como tinta en el papel.

Cuéntame ahora, ¿juegas con los verbos como juegas conmigo? ¿Qué pasa con poder, respirar y volar? No los olvides.

Déjame leer al menos, la parte en la que soy protagonista. No puedo quedarme sentada a la espera de tus intenciones literarias.

Y si no me lo permites, voy a aventurarme con adivinanzas. Las reglas las pongo yo, las invento a mi antojo. Quiero conseguir rellenar el jeroglífico. Tiro los dados y cuento en voz alta.

En realidad me muero de ganas por leer la carta, pero mientras, avanzo casillas.

imagen de Skinny Andy
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