Gallinita ciega

Gallinita ciega, ¿qué se te ha perdido?
Una aguja y un dedal.
Pues da tres vueltas y la encontrarás.
¡Menos mal!
Ya me toca quitarme el pañuelo.
La partida va llegando a su fin.
Y no espero que se la quede otra persona. No.
Deseo que cambiemos de juego a otro, en que la diversión sea para todos.
Y si no es divertido, que no llegue. Ya basta de pasarlo mal.
Después de las tres vueltas, me quedo aturdida.
Difícil la tarea de buscar agujas y dedales. Un pajar no es el mejor de los sitios para este recreo.
Puestos a elegir, prefiero la playa.
Y si puedo, me lanzo a bailar.
Bajito te cuento un secreto.
Dime, ¿quieres que inventemos un juego nuevo?
Ya me toca quitarme el pañuelo.
Me lo voy a amarrar en la muñeca y cuando lo mire, recordaré esta partida.
Si no hay dados, la próxima vez no me apunto.
O eso o hablo seriamente con los que ponen las reglas.
– Pírdula. Pírdula. Pírdula.
imagen de David Bray
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