Holografía

Te miraba y veía tu cara en movimiento, pero tú no te movías.

Como un eco pero visual. Aura que nunca había visto.

Me miraba y veía unos ojos tristes y asustados.

Sabía que no era el cansancio, no lo era. No.

Por la noche, el juego del escondite con las letras. Las letras borrachas.

Me frotaba con ímpetu los párpados, tratando de definir las imágenes.

Sentía cansancio en la cuenca de los ojos, como de haber estado haciendo horas extras durante toda su vida. La vida de los ojos.

Y entonces, los abría, los abría tanto como podía. Hasta llegar a doler. Los abría mucho, muchísimo. Como si en esa maniobra estratégica fuera a resolverse todo.

Sabía que no, pero lo hacía una y otra vez.

Luego, suavemente me masajeaba la sien. Colocaba la yema de los dedos en los puntos claves. Los que me dolían a rabiar. Y entre caricias y pequeños toques, trataba de relajar aquellas cuerdas de guitarra a punto de romperse. Mis nervios ópticos. Tensos e inflamados. Doloridos y con pupas.

¿Diplopía?

Te miraba y veía tu cara en movimiento, pero tú no te movías.

Como un eco pero visual. Aura que nunca había visto.

imagen de Alex Garants
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