El otro lado de la moneda

Todo tiene una cara A y una cara B.

Llevo días en la cara triste y oscura. En la cara abatida y devastada.

En la cara en la que una no quiere permanecer.

Me he visto arrastrada por ella.

No he sabido ni podido ofrecer resistencia. He sucumbido.

Es muy complicado caerme de nuevo. Es muy complicado no entender qué le pasa a mi cuerpo.

Es muy complicado aceptar que mi vida tiene limitaciones. Es muy complicado sentir que ya nada será como antes.

Es muy duro que por mi cabeza pase, aunque sea solo por un instante, que todo podría ponerse más feo. Que la vista, la movilidad, la independencia, la autonomía, podrían verse más comprometidas aún.

De pronto, casi sin darme cuenta, me veo inútil, llena de miedos y desesperanzada. Son solo momentos. Es solo un lado de la moneda.

Me caí y estoy recomponiendo esos cachitos que han quedado tras estos días de muchas dudas, incertidumbre, angustias.

Ha sido una semana intensa, dolorosa y difícil.

Poco a poco voy a rehacer el puzzle, para ir levantando ánimo y recuperar el otro lado de la moneda.

Gracias a todos los apoyos que tengo cerca de mí, dándome fuerza, energía y una mano amiga.

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