Pájaros en la cabeza

 

Me reconozco soñadora, llena de ilusiones, a veces algo ingenua.

Esos mismos pájaros que me llevan a fantasear, son los que me han ofrecido la fuerza necesaria para volar cuando el camino se ha complicado.

Pájaros sin jaulas, que desde la libertad me invitan a conocer el cielo.

Pájaros hechos de papel. Fabricados por las mismas manos que cosieron botones en la vieja chaqueta.

Pájaros de colores, que iluminan lo negro y lo oscuro.

Pájaros cantores. Con voz, sin voz, pero que emiten melodías de miel.

Sí, me reconozco llena de pájaros en la cabeza.

Con la inquietud de una niña pequeña en la noche que vienen los reyes magos.

Siento un vaivén de ilusiones flotando en el centro de mi pecho. Ilusiones sujetas por un ovillo de hebras, como en los atrapa-sueños.

A veces, esa misma condición es la que me hace vivir una especial sensibilidad.

Dualidad entre fragilidad y fortaleza.

Paradoja entre pájaros en la cabeza y pies enraizados en la tierra.

Pájaros en la cabeza. Sin jaulas que encierren. Con alas bien abiertas.

imagen de Mercedes deBellard
Anuncios