Esperanza

Pronunciaré esperanza, la gritaré por dentro
Si es lo que hace falta
La escribiré mil veces
Me alejaré de espaldas
Quizás de repetirla algo me quede”. El Poeta Halley. Love of Lesbian.

Estuve semanas, tras mi salida del hospital, escuchando este disco.

Seguramente quedará como la banda sonora de mi proceso de asimilación.

Escuchaba ese párrafo una y otra vez.

Lo cantaba en voz alta. Lloraba al decirlo.

Y era verdad, como decía la letra, lo hacía con la idea de que me quedara grabada.

Fue la manera de recordarme lo que tenía que hacer.

Esperanza.

No había otra opción.

Creer, agarrarme con fuerza, buscar una nueva ilusión y luchar.

Siempre me acompaña la música. A veces, un momento puntual, me sugiere una canción y otras veces, es la canción la que me traslada.

Hacía tiempo que no la escuchaba y hoy sonó en mi lista de reproducción aleatoria.

Me tocó por dentro, pero también me recordó lo esencial.

Esperanza.

Yo la imagino como una chica de ojos claros. Tez blanca. Pelo oscuro. Esbelta. Segura. Amable. Positiva. A veces vehemente. Clara. Experimentada. Tenaz. Lúcida. Algo ingenua. Dulce. Con carácter. Soñadora. Entusiasta. Sugerente. Paciente. 

Una chica que espera con calma la primavera. Donde el color verde se expande por todos los lugares. Donde las semillas germinan. Renovación tras un tiempo de limitación. Libertad tras el recogimiento.

Siento que me agarra de la mano. Ella, Esperanza , y me dice:

– Coge ese color que tanto te gusta, María . Calza unos zapatos bonitos y vamos de nuevo a la siembra-.

Y allá que me voy. Confío en ella. Me da seguridad. Me da paz. Me calma.

Mi amiga Esperanza.


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