Aleluya

Esos secretos tan míos.

A veces, me descubro tarareando en voz alta.

Me cruzo conmigo misma en el espejo del pasillo y me guiño un ojo.

O en el primer resuello de la mañana, me siento contenta.

Aleluya.

En silencio, he sido testigo de sonrisas propias a deshoras.

Las yemas de mis dedos han dibujado círculos infinitos en mi otra mano. ¡ Qué suave es!

Y soy un poco más libre de lo que fui. He llegado a sentir alivio al conocer el apellido de mi sombra.

Aleluya.

Alguna vez, bajé las escaleras de mis miedos, saltando los escalones de dos en dos.

Cosí retales de fuerza y coraje a mi niña interior.

Y a mis alas olvidadas, las saqué para que me ayudaran a volar en esta estación sin andén.

Aleluya.

 

imagen de Sara Shakeel
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