Cortar por lo sano

Salí del hospital llena de cambios y tristezas.

Pulsos de corticoides, calmantes y pruebas durante 17 días, dejaron a mi funesto cuerpo emitiendo nuevas quejas.

Mi alma lastimada y devastada, sentía un dolor infinito, desgarrador.

Lloré desconsolada durante días. Mi melena larga y oscura también lloró conmigo. Ella estaba asustada, enfadada, triste. Se marchitó, como una flor que deja de ser regada. Se apagó. Parecía agonizante.

Me miraba al espejo. No me reconocía. Esa no era yo. No era mi rostro. No era mi cuerpo. Me habían cambiado.

¡ Qué triste y vacía me sentí!

Cortar por lo sano. Un mechón resbaló al suelo, otro encima del hombro, en mi regazo también fueron cayendo. Así, poco a poco, me fui despidiendo de la melena. Como si cada hebra de mi trenza, se llevara a su vez, retales de dolor.

Ese día, me desprendí de mi larga melena. El dolor se quedo conmigo un tiempo más.

Anuncios