Pelusa

Cuento con una fiel compañera que lleva a mi lado varios añitos.
Me ofrece calor, afecto, ternura, me río con ella, me saca mi lado más maternal y protector… Muy pocas veces, me ha hecho rabiar. Es un remanso de paz, tranquila y calmada. Excepto a las 2 ó 3 de la mañana que le encanta maullar y mover su juguete con cascabel (es muy buena hora para estas actividades).
No sé si ella tuvo suerte al encontrar mi hogar o la tuve yo al conocerla a ella.
En los días de gloria, de brindis y cervecitas compartidas, ella ha sido una más.
Y en los momentos grises y tristes, de sofá y manta, se ha transformado en un cojín mullidito donde dejarme reposar.
Eres especial para mí, pequeña.
Mi preciosa Pelusa.

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