Cambio

Nada más salir del hospital me encontré con un mundo nuevo para mí.
Quizás todo permanecía igual y la que estaba diferente era yo.
Recuerdo mirar al cielo, sacar la cabeza por el cristal del coche e intentar oler el aire…. Todo me parecía distinto. Sólo un mes atrás, el color de las personas, el aroma de las cosas y la estructura de la sociedad; de la vida, me parecía muy diferente.

Definitivamente, yo había cambiado. …
Me sentía observada, desnuda. Ojos que me transmitían a veces ternura, otras compasión, expresiones de desconcierto, sorpresa, miradas tristes, otras cómplices, murmullos silenciosos. Algunos más discretos, otros más preguntones…. pero todos pensarían lo mismo: ¿ qué le pasará?
Poco a poco me fui acostumbrando a ese nuevo lenguaje, a esa manera de comunicarse conmigo, a las expresiones de pena y consuelo a la vez.
Hasta que eso ocurrió, me sentí violenta e intimidada. Era incómodo estar y yo nunca supe disimular. En eso no había cambiado.
Quizás nunca nadie miró ni murmulló, pero yo me sentía expuesta. Creo que es una de las sensaciones más desagradables que tuve…

Efectivamente, yo he cambiado. …

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