Equilibrista

Permanente estado de alerta y con la prudencia de quien camina cerca del precipicio.
Con el mareo constante de sentir que las piernas pueden fallarme y caer al vacío.
Con la atención puesta en mantener el equilibrio.
Conviviendo con el vértigo de saberme en las alturas.
Y con todas estas sensaciones de la mano, sigo con el impulso diario de continuar hacia adelante, caminando, avanzando y sonriendo

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