Me haces bien

¡Ay cuánto bien me haces!

Buscando el equilibrio entre el apoyo y el soltar para que yo coja las riendas.
Intentando que el enfoque sea el más óptimo, para ofrecerme un nuevo punto de vista.
Tratando de captar el momento ideal para sacarme una sonrisa y si puedes, una carcajada.
Usando guantes de seda para suavizar lo que viene áspero.
Y, cuando estoy en el suelo, bajas conmigo y me empujas para subir juntos.
Me enseñas que no se trata de cambiar el negro por los colores. Sino de hacer un mejor uso de esa gama monocromática.

¡Cuánto bien!.

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