Y punto

Llena de nudos, lazos y ataduras. Amarrada por una camisa de fuerza. Casi al límite de la desintegración, o peor aún; a la saturación máxima. Siento la explosión de magma volcánico que habita en mi interior a punto de ser vomitado.
Como un elástico siendo estirado a unos límites superlativos. … va a quebrar, va a romperse. De cada extremo tira una figura exponencialmente contraria a la otra. Y ambas quieren conseguir su objetivo, pisoteando a quién se interponga en su propósito.
Y todo se deshumaniza…. todo pierde el sentido y la sensibilidad. Todo se vuelve oscuro.
Demasiada presión; las llagas en carne viva, la piel se cae a trozos, marcas de sangre seca en las arrugas de los ojos.
Desorientada, abatida, con olor a ropa rancia, así vaga mi alma.
Más que una queja es un tratado de nuevos propósitos a los despropósitos impuestos.
Me niego a pagar mis monedas de oro para los ludópatas que hacen uso corrupto de ellas.
Ni marioneta humillada ni dama de picas en una buena partida de poker.
Y punto.

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