Mariairis

Fui una niña que, por diferentes motivos, pasé mucho tiempo de mi infancia sola. Eso me hizo desarrollar una fantasía desbordante con muchos recursos y creatividad para divertirse.

En su mundo de fantasía y magia, Mariairis, creía que a su vida llegaría un mago.

En sus paseos con sus perros y rodeada de flores, creía que por allí escondido, tras un árbol, tras alguna roca, habría alguien esperándola, ofreciéndole una bola de cristal, un símbolo visual, un símbolo que pudiera tocar, coger, agarrar, como promesa de amor. Sería su mago. El que la escuchaba cantar en su escenario, el que la observaba mientras escribía, el que sonreía cuando se tintaba los labios con tunos indios.
Alguien que en secreto y en silencio la deseaba, alguien que le entregaría esa bola de cristal como prueba de su amor incondicional y que una vez apareciera, siempre estaría a su lado, haciéndola regresar al mundo real para compartir juntos las fantasías.
A medida q fue creciendo, se dio cuenta que eso no sucedería. No así, no de ese modo y, algunos esquemas, tuvieron que ir modificándose para entender que las cosas funcionan de otra manera y que no por ello el amor no es bonito.
Mariairis sigue fantaseando con magos, pero ya no espera bolas de cristal, ya no espera que la observen en silencio, deseándola…..
Sin embargo, más que nunca cree en el AMOR y en sus miles de manera d demostrarlo.

imagen de Sveta Dorosheva
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